Medicina complementaria
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Medicina complementaria

Medicina complementaria

La Sección de Medicina Complementaria hace parte del Departamento de Medicina Interna de la Fundación Santa Fe de Bogotá y provee atención en salud integral y servicios médicos especializados en técnicas y medicina mente cuerpo que amplían la capacidad de servicio y benefician a los pacientes y a los profesionales de la salud de la Fundación Santa Fe de Bogotá.

 

Fortalezas y retos de la Medicina Complementaria: nuevos espacios para innovar en salud 

La medicina complementaria o integradora (“integrativa”) agrupa sistemas, prácticas y técnicas tradicionales de salud que han sido utilizadas y prescritas en una proporción importante desde la antigüedad y en distintos lugares del planeta. Yoga, acupuntura, taichí, medicina herbolaria, o algunas técnicas de masaje son ejemplos bien conocidos. En occidente, al encontrarse fuera de sus contextos originales, estas prácticas y técnicas se han instalado de manera paralela o periférica a los sistemas de salud  y han sido rotuladas por la medicina convencional, basada en la evidencia, o por ellas mismas, como medicinas “alternativas”, “complementarias” o “integradas”. 

 

Las estadísticas de los servicios de salud de los Estados Unidos señalan que más de un tercio de los ciudadanos adultos de ese país han utilizado servicios de medicina complementaria (pagos directos no reembolsables) y que los gastos de atención en salud correspondientes a servicios con abordajes complementarios alcanzan USD 30,2 billones.

 

En las últimas dos décadas, desde distintos frentes se han generado iniciativas para acercar e integrar técnicas y medicinas complementarias a los sistemas de salud convencionales.  Cada vez que esto ha ocurrido y en función de la escala de las mismas, sistemáticamente se han suscitado candentes debates fundamentados alrededor de la carencia de evidencia fuerte que respalde los  beneficios clínicos y la seguridad de las técnicas y prácticas que se han agrupado como medicina complementaria. Parece estar muy claro desde el punto de vista de la medicina, que para que mantengan su vigencia en el campo de la salud y logren ampliar su cobertura, las medicinas complementarias tienen por delante el reto trascendental de fortalecer la investigación sobre sus beneficios clínicos y su seguridad. Solo así se construirá la base científica de evidencia que respalde y guíe su práctica clínica como se esperaría de cualquier especialidad médica. 

 

Por esta razón, desde finales del siglo pasado, importantes y reputadas instituciones y organizaciones médicas entre las que se encuentran universidades y escuelas de medicina, fomentan y financian investigación rigurosa y bien definida en medicina complementaria. Este proceso se ha apoyado en herramientas y tecnologías provenientes de una variedad de disciplinas científicas y de campos de la investigación biomédica entre los que se destacan las neurociencias, la inmunología, la salud mental, la medicina física y la rehabilitación, las ciencias del ejercicio o la biomecánica.

 

Con el fomento a la colaboración multidisciplinaria  y estableciendo acuerdos y compromisos con terapeutas de las medicinas complementarias y alternativas, se han desarrollado nuevas tecnologías de medición y métodos diagnósticos y de investigación cuya utilización ha permitido ampliar el conocimiento sobre los mecanismos de acción y los efectos biológicos y fisiológicos de estas técnicas y sistemas. Hoy se constata la publicación de una cantidad creciente de estudios básicos y clínicos sobre el impacto de intervenciones con técnicas mente cuerpo como yoga, meditación, acupuntura, taichí, o terapia manual sobre indicadores y desenlaces relacionados con calidad de vida y la gestión de síntomas; la fatiga, el estrés y el dolor crónico; la inactividad física, el riesgo cardio metabólico o la promoción de la salud y los estilos de vida. Todo un potencial de impacto para beneficiar a personas con enfermedades crónicas y condiciones de salud, a sus familias y a sus cuidadores.